viernes, marzo 12, 2010

20 años de Un salmantino en Roma


Hace ya 20 años que apareció Un salmantino en Roma en un momento en que las Humanidades Clásicas estaban en peligro y se impulsó una renovación de la didáctica de nuestras materias que crece día a día. Recuerdo con mucho cariño el Simposio sobre las Humanidades Clásicas de 1989 en el que presenté la obra en forma de comunicación con una acogida como nunca hubiera soñado el estudiante de Salamanca que era yo entonces. Empezaba también Ediciones Clásicas de la mano emprendedora de Alfonso Martínez Díez, una de cuyas primeras obras fue precisamente esta. Luego vinieron más Salmantinos y otras muchas obras siguiendo el sabio consejo de Alfonso: Nulla dies sine linea, pero la primera sin duda se recuerda con mayor afecto.

Fernando Lillo Redonet, Un salmantino en Roma, Madrid, Ediciones Clásicas, 1990, X+44 páginas.

La historia, como bien dice Will Durant, es como la prensa. Si leemos el periódico, lo veremos lleno de noticias excepcionales sobre lo que ha sucedido en un día, y si lo comparamos con nuestra vida diaria, la mayoría de las cosas que leemos nunca nos han pasado directamente a nosotros.Imaginemos que dentro de 2000 años quedasen solamente los periódicos como testimonio de nuestra época. ¿Qué pensarían de nosotros esos futuros lectores?A poca gente se le ocurre escribir sobre lo que ha pasado en un día normal y rutinario, en el que no ha transcurrido nada que merezca ser contado. La antigüedad latina se aborda a partir de los textos que nos han llegado y de las investigaciones arqueológicas. Lo que se ha conservado consiste, en su mayor parte, en testimonios de cosas excepcionales como las brutalidades de los césares, o sátiras feroces como las de Marcial y Juvenal. Todo ello deforma la imagen de un romano de a pie, que dormía, trabajaba mucho y procuraba divertirse lo más posible. Una persona normal, como tú y como yo, que vivió en una época y en un entorno diferente, aunque, al fin y al cabo, no tan diferente como vas a tener oportunidad de comprobar.Inevitablemente debemos relatar lo extraordinario y las anécdotas que siempre asombran y entretienen, pero al lado de éstas no debemos olvidar las vidas de las personas simples que la historia no ha recogido porque eran precisamente eso: vidas simples. Se ha buscado la amenidad y por eso hay un personaje principal llamado Marcus Fabius Salmanticensis que viaja a Roma y nos la enseña en dos o tres días. Él es el hilo conductor de unos datos que no son todos los que debieran, ya que, conforme vamos profundizando, encontramos nuevas facetas de la vida de los romanos. Ved ahora cómo va a cumplirse el famoso adagio latino que reza: Nihil novum sub sole.


ÍNDICE

Exordio IX

Marcus Fabius Salmanticensis llega a Roma 1

Marcus Fabius Salmanticensis va al Foro 8

Marcus Fabius Salmanticensis va a las termas 14

Marcus Fabius Salmanticensis Caio Iulio Narciso S.P.D. 21

Marcus Fabius Salmanticensis va al Coliseo 25

Marcus Fabius Salmanticensis va al Circo Máximo 32

Bibliografía 37



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